Mujer potencia

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Com o título "Mujer potencia" o jornal argentino La Nacion, publicou hoje um artigo sobre a presidenta Dilma Rousseff. Uma ótima leitura que recomendo e reproduzo aqui no blog. 

De joven guerrillera a presidenta de Brasil, la sexta economía del mundo. La relación con Lula, el cáncer, la devoción por su nieto y el secreto de un éxito que le dio índices de popularidad récord. Retrato íntimo y político de Dilma Rousseff, una de las personas más influyentes del planeta


RIO DE JANEIRO.- Durante 22 días soportó todo tipo de torturas. No sabía si podría sobrevivir o aguantar sin quebrarse, sin delatar a sus compañeros de lucha. Era incapaz de pensar más allá de esa pesadilla, mucho menos de imaginar que algún día llegaría a ser la primera presidenta de Brasil, la conductora de la sexta economía del mundo, la mujer más poderosa de la región y una de las personas más influyentes del planeta, según el anuario 2011 de la revista Time. Sin embargo, en esos momentos, los más difíciles en la vida de Dilma Rousseff, un argentino la ayudaba a mantenerse fuerte.
"Solía escuchar mucho a Astor Piazzolla, adoraba sus tangos, y cuando no nos permitían nada de música, tarareaba las canciones en voz baja", contó a LNR Rita Sipahi, quien durante casi un año compartió celda con Dilma y otras siete mujeres en el presidio de Tiradentes, São Paulo, uno de los centros de detención más notorios de la última dictadura militar brasileña (1964-1985). Allí fueron trasladadas después de las largas sesiones de torturas por pertenecer a grupos de izquierda políticos, como Acción Popular, donde militaba Sipahi, o armados, como era el caso de Dilma, que formaba parte de Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VAR-Palmares). De 22 años, la entonces futura presidenta de Brasil, que había sido capturada el 16 de enero de 1970, sólo fue llevada ante un tribunal militar en noviembre, y sería liberada en diciembre de 1972, con diez kilos menos y un serio problema de tiroides.
"Fueron tiempos muy duros, pesados. Cada persona que llegaba estaba muy mal, física y emocionalmente. Pero Dilma exhibió desde el principio una personalidad muy fuerte. Se preocupaba por las nuevas detenidas; era muy solidaria, intentaba ayudarlas. Buscaba formas de hacernos sentir mejor a todas, nos ponía apodos graciosos y así nos divertía. Era de las que enseguida encabezaba las reuniones. La forma en que, con mucha claridad y coherencia, conducía las discusiones, ya indicaba un fuerte liderazgo", subrayó Sipahi, hoy abogada laborista jubilada.
Con ella coincidió la periodista Rose Nogueira que militó en el grupo Acción Libertadora Nacional y hoy preside la asociación Tortura Nunca Más de São Paulo. Nogueira y Dilma compartieron cuatro meses en prisión, tiempo que dejó un recuerdo profundo de aquella chica de apellido raro y mirada fulminante. "Ella no paraba de estudiar. Leía cualquier libro que nos llegase y buscaba siempre los de Economía -señaló Nogueira-. Era una chica con una cabeza grande, con un conocimiento muy universal, se preparaba para ser una persona completa. Era muy concentrada y a la vez de una carácter fuerte. Yo intuía que tendría un gran destino."
Dilma Vana Rousseff nació el 14 de diciembre de 1947 en Belo Horizonte, estado de Minas Gerais, hija del inmigrante búlgaro Pedro Rousseff (1900-1962) y la maestra fluminense Dilma Jane Coimbra Silva (1924). En bancarrota y perseguido por sus ideas comunistas, él había abandonado su natal Gabrovo dejando una esposa embarazada, por la que prometió volver y nunca lo hizo. Viajó a Francia y luego decidió probar suerte en América del sur; primero en Buenos Aires, y luego en São Paulo, donde se radicó. "Brasil es un país fantástico. Tiene sus problemas, sí. No es aquella absoluta perfección, pero aquí es posible que una hija de inmigrantes de primera generación sea elegida presidente de la república. Ese es un país que, de hecho, pertenece al futuro", resaltó la propia Dilma, ya como presidenta, cuando en octubre pasado visitó la tierra de su padre y aprovechó para dejar una ofrenda en la tumba del medio hermano que nunca conoció, Luben (1930-2007).
Dilma posee otro hermano mayor, Igor (1947, abogado), y tuvo una hermana menor, Zana (1957), que falleció en 1976. Gracias al empuje del padre, que realizó todo tipo de trabajos, y al dinero heredado a su madre, cuya familia tenía negocios ganaderos, los Rousseff se instalaron en Belo Horizonte, donde llevaron una vida cómoda, con fuerte acento en la educación y las actividades comunitarias. "Desde la infancia, tuvo un sentimiento muy fuerte en contra de las desigualdades sociales. Siempre expresó una gran sensibilidad ante las injusticias, la pobreza y la lucha por los derechos de los trabajadores", destacó el periodista Ricardo Amaral, autor del libro La vida requiere coraje, que recorre la trayectoria política de Rousseff.
La llamaban Juana de Arco
Con la muerte de su padre en 1962, Dilma empezó a militar en el grupo socialista Política Operaria (Polop), que tras el golpe militar de 1964 dio origen al Comando de Liberación Nacional (Colina). Allí conoció a un periodista cinco años mayor, Claudio Linhares, con quien inició un romance que terminó en casamiento en 1967. Ambos trabajaban en contactos con los sindicatos y publicaban el diario O Piquete. Aunque Dilma ha asegurado que nunca le tocó disparar un arma contra otra persona, el grupo realizó en esa época varios robos a bancos, asaltos y un par de atentados sin víctimas. Este grupo terminó fusionándose con Vanguardia Popular Revolucionaria en lo que sería la VAR-Palmares. La nueva conducción guerrillera ordenó el traslado de Linhares a Porto Alegre mientras que Dilma se mudó a Río de Janeiro y comenzó a vivir en la clandestinidad con nombres falsos. El régimen militar la había apodado la "Juana de Arco de la subversión", por su capacidad de liderazgo y organización.
En Río, le tocó trabajar en una misión con el abogado Carlos Araújo, unos diez años mayor que ella, quien se convertiría en su segundo marido y el gran amor de su vida. La separación de Linhares fue amistosa -aunque recién en 1981 se divorciarían oficialmente-, y con Araújo se casaron en 1969, en una ceremonia clandestina, rodeados por compañeros de armas que cantaban la marcha nupcial en voz baja para no ser escuchados. "Las dos cosas que más me llamaron la atención sobre ella fueron su inteligencia y su belleza. Luego descubrí su coraje, que en esos momentos difíciles se puso en juego muchas veces", reveló a LNR Araújo, que fue su esposo hasta 2000, cuando ella descubrió que él había tenido un affaire con otra mujer, a quien había dejado embarazada. Dilma colocó sus pertenencias en varias valijas y lo echó de su casa; años más tarde lo perdonó y hoy son grandes amigos y confidentes.
En la cidade maravilhosa, la pareja no pudo estar mucho tiempo junta, ya que Rousseff fue enviada a São Paulo para administrar las finanzas y armas de la guerrilla; solía ocultar los rifles y pistolas debajo del colchón de su cama en el cuarto de una pensión que alquilaba. Ya por entonces, poco antes de ser detenida, ella no se sentía muy cómoda con la visión militarista de la lucha e impulsaba un mayor trabajo de masas, más político. "Ella se replanteó bastante la eficiencia de la lucha armada. Estaba preocupada por las bajas que la guerrilla sufría y por los escasos resultados frente a la represión militar. Percibía ya la fragilidad de la guerrilla ante la posibilidad de un enfrentamiento directo", comentó Sipahi, su ex compañera de celda.
Al salir de prisión, Rousseff se mudó a Porto Alegre, donde Araújo había sido también detenido e intentó rehacer su vida. Estudió Economía en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul y cuando su marido fue liberado tuvieron su única hija, Paula (1976). En medio de los quehaceres domésticos y los estudios, Rousseff y Araújo siguieron involucrados en política y en 1980 participaron junto a Leonel Brizola de la fundación del Partido Democrático Laborista (PDT, por sus siglas en portugués).
Con el título de economista, cuando Alceu Collares (PDT) fue elegido alcalde de Porto Alegre en las primeras elecciones democráticas, Rousseff fue designada secretaria municipal de Economía e inició así una larga carrera en la administración pública que la tendría como presidenta de la Fundación de Economía y Estadística del estado de Rio Grande do Sul y secretaria estatal de Energía, Minas y Comunicaciones. Tras una frustrada experiencia en el sector privado -montó una tienda todo por dos pesos, llamada Pão e Circo-, fue llamada nuevamente a ocupar un cargo en el sector público bajo la administración del gobernador Olívio Dutra (1999-2003), del Partido de los Trabajadores (PT). En 2000, se afilió al PT y en 2002 conoció a su legendario candidato presidencial, Luiz Inacio Lula da Silva.
"Apareció por ahí una compañera con una computadora en la mano. Comenzamos a discutir y percibí que tenía un diferencia respecto a los demás que estaban ahí porque venía con la practicidad del ejercicio de la Secretaría de Minas y Energía de Rio Grande do Sul. Ahí me quedé pensando: creo que ya encontré a mi ministra", recordó hace unos años el propio Lula, que la invitó a sumarse a su equipo de campaña y, tras su histórica victoria en 2002, la designó ministra de Minas y Energía. "Su desempeño en esa cartera fue fundamental para ganarse toda la confianza de Lula: resolvió el problema del racionamiento, creó un nuevo modelo para el sector eléctrico teniendo en cuenta a los inversores, los consumidores y se encuadraba dentro de las necesidades de crecimiento de Brasil", afirmó Aramal, su biógrafo. Pero el momento decisivo fue en 2005-2006, cuando estalló el escándalo por la red de corrupción en el Congreso, donde el PT pagaba mensualidades a legisladores de otros partidos para asegurarse su apoyo. "Durante la crisis política del mensalão, Lula vio a Dilma como la persona que podía cuidar la retaguardia del gobierno y la nombró jefa de Gabinete. Eso le dio mucha seguridad a para disputar la reelección en 2006, y desde ese momento él empieza a pensar en ella como sucesora. Por su lealtad, por su competencia y, por el hecho de ser mujer, lo que agregaría un elemento a la lucha social del PT y podría ser novedoso y simbólico para la elección de 2010", resaltó Amaral.
Los planes de Lula parecían obstaculizados en abril de 2009 por el hallazgo de un nódulo en la axila izquierda de Rousseff, que resultó ser un cáncer linfático. De inmediato, la "delfina" del presidente recibió tratamiento en el Hospital Sirio Libanés de São Paulo, que tiene un importante centro oncológico de América latina. La aparición de la jefa de Gabinete debilitada y con una peluca llevó a que muchos dudaran de sus fuerzas para enfrentar una contienda electoral, pero en septiembre de 2009 ella misma anunció que la enfermedad había sido vencida y se preparaba para una nueva lucha política.
Asumió las banderas de la inclusión social y el desarrollo económico con estabilidad financiera que en los últimos años condujeron a Brasil a reducir la pobreza, aumentar la clase media y convertirse en la sexta economía del mundo. Y tras dos vueltas electorales, el 31 de octubre Rousseff se consagró como la primera mujer presidenta de Brasil, al vencer a José Serra, del Partido Social Demócrata Brasileño, con el 56% de los votos.
El 1º de enero de 2011, día de su asunción, el fervor de los militantes del PT inundó la Explanada de los ministerios con sus banderas rojas. Y muchas otras personas, la mayoría de clase baja, soportaron el aguacero que cayó sobre Brasilia sólo para ver de cerca de la primera presidenta mujer del país. En el Congreso, ante legisladores y jefes de Estado y de gobierno extranjeros, Dilma subrayó la meta de su gobierno: consolidar el modelo de desarrollo social establecido por Lula y acabar con la miseria que todavía sufren 16 millones de los 190 millones de brasileños.
En diciembre, al cerrar su primer año al frente del Palacio del Planalto, volvió a confirmar su objetivo: "Les juro que haré lo posible para que las poblaciones marginalizadas hasta ahora sean poblaciones de derechos, oportunidades y autoestima elevada. Mi compromiso con ustedes es el compromiso de mi gobierno con Brasil. Si fracasara en este compromiso, habrá fracasado en mi misión", afirmó.
En sus primeros meses de gobierno, promovió la creación de una Comisión de la Verdad, destinada a revisar documentos oficiales e investigar las violaciones de los derechos humanos cometidas antes y durante la última dictadura. Pero, teniendo en cuenta la ley de amnistía aprobada por los militares y reafirmada por el Supremo Tribunal Federal en 2010, no podrá juzgar a los autores de aquellos abusos. Pese a que muchos temían que este asunto se tornara el más polémico del primer año de la administración de Dilma, no lo fue. Los escándalos de corrupción fueron los que marcaron estos primeros 12 meses. Tras denuncias de la prensa, en especial el diario Folha de São Paulo y la revista Veja, de junio a noviembre, seis ministros se vieron obligados a renunciar por acusaciones de enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias, y un séptimo, el de Defensa, dimitió luego de que se hicieran públicas sus críticas a la nueva jefa de Gabinete.
Los escándalos generaron manifestaciones en todo el país, y mientras la gente criticaba la extensión de la corrupción en la política, aplaudía a Dilma por haberse desprendido de los funcionarios "podridos". Poco a poco, la presidenta se ganó el mote de faxineira (limpiadora) y las encuestas reflejaron la percepción de los brasileños: al final del año, el gobierno obtenía una valoración positiva del 56% en un sondeo de Ibope, en tanto que la aprobación personal de la presidenta ascendía a 72%, superando así a Cardoso y Lula al final de su primer años de gobierno.
"Todo indica que fue correcta la estrategia del gobierno de presentar lo que estaba sucediendo como una limpieza. La pregunta que permanece es hasta cuándo va a funcionar eso. Si los casos de corrupción se suceden, no creo que pueda mantenerse esa ilusión. Ya ganó el Carnaval con el mejor disfraz, de faxineira, pero ¿le durará por tres años más? ", se pregunta el historiador Marco Antonio Villa, profesor de la Universidad Federal de São Carlos. "De cualquier forma, la popularidad de Dilma se pondrá mucho más en juego por cuestiones económicas que por políticas", agregó el académico.
La crisis en Europa, la lenta recuperación de Estados Unidos y la desaceleración de la economía china obligaron a Brasil a reducir sus estimaciones de crecimiento de 4,5% para 3,2% en 2011. No obstante el boom de exportaciones de commodities rumbo a Asia, y el flujo de capitales para invertir en obras de infraestructura para el Mundial de fútbol de 2014 y las Olimpíadas en Río de Janeiro en 2016, el gobierno todo está dedicado a minimizar el impacto de la crisis sobre la industria local y el mercado doméstico.
Estas cuestiones ocupan hoy la mente de la presidenta, quien después de Navidad se tomó unos días para descansar en una base militar de Bahía junto a su hija, su yerno, su nieto, su ex marido Carlos Araújo, y la nueva compañera de éste (sí, una familia bien moderna).
"Obviamente, está preocupada por la crisis, que está siendo peor de lo que anticipaba. Está analizando todo y buscando la mejor forma de enfrentar este reto. Pero yo la veo muy bien; sabe mantener la tranquilidad y está dispuesta a tomar decisiones audaces, porque sabe que de ella depende que los brasileños estemos bien. Y encarará este obstáculo con coraje, como ha hecho en tantos otros momentos difíciles de su vida", dijo Araújo, quien no duda de que los tangos de Piazzolla vuelvan a ayudarla en estos tiempos.

ESTILO DISCRETO, GUSTOS SIMPLES

Ya desde los tiempos de la campaña electoral, Dilma Rousseff dejó en claro que aun con los cambios que supondría su cargo como presidenta no estaría dispuesta a modificar ni su estilo discreto ni sus variados pero simples gustos. Aceptó darle un look más moderno a su peinado gracias a las tijeras de Celso Kamura, coiffeur de las estrellas brasileñas, pero cuando sus asesores de imagen le acercaron los llamativos vestidos de Alexandre Herchcovitch, joven diseñador top de São Paulo, marcó un límite. Tomó nota de algunos consejos para su vestuario presidencial, pero prefirió hacerse sus tailleurs con Luisa Stadtlander, una modista de Porto Alegre que tiene a Rousseff como clienta desde hace más de 20 años.
Al mudarse a la residencia oficial del Ejecutivo, el Palacio de la Alvorada, diseñado por Oscar Niemeyer en los años 50, no dudó en llevarse con ella a su madre, Dilma Jane, y su tía Arilda. Allí, las tres mujeres -y un séquito de 143 empleados- se encargan de malcriar a los dos perros que las acompañan, el labrador Nego y la dachshund Naná. Pero cuando llega de visita Paula, la hija de la mandataria, y su hijo Gabriel -de casi un año y medio-, el nieto presidencial se vuelve el rey absoluto del lugar. "Dilma se derrite por su nieto. Lo tiene encima todo el tiempo, mientras come inclusive. Está profundamente involucrada con él", contó a LNR, Carlos Araújo, ex marido de Dilma y abuelo del pequeño.
Tanto en el Palacio de la Alvorada como en el del Planalto, lugar de trabajo presidencial, Dilma ya tiene acostumbrados a los empleados a sus comidas simples: ensaladas de lechuga y tomate, bife con papas fritas, arroz con porotos, café filtrado, y mucha agua y jugo de ananá, su bebida favorita. Tan poco exigente es en sus gustos que durante la visita que hizo a Nueva York para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas, en septiembre, el jefe de ceremonial de la Presidencia no supo responder al encargado de su estadía en el elegante hotel Waldorf Astoria si Dilma prefería el agua con o sin gas.
En esa visita también, sorprendió a los periodistas brasileños que le seguían sus pasos cuando se enteraron de que había pagado su almuerzo en el restaurante The Modern, del Museo de Arte Moderno (MoMA) con su tarjeta de crédito personal, y que había obligado a los miembros de su comitiva a dividir la cuenta en partes iguales.
En medio de cumbres del G-20 y reuniones con jefes de Estado en el exterior, siempre se las ingenia para hacerse de un tiempo para ir a visitar museos y ver con sus propios ojos las obras de arte que durante muchos años guardaba en su computadora, en una vasta y ecléctica colección virtual. Le fascinan la pintura renacentista italiana, la japonesa del período Edo, y le gustan mucho los franceses Henri Matisse y Pierre-Auguste Renoir, las mexicanas Remedios Varo y Frida Kahlo, y los brasileños Emiliano Di Cavalcanti, Iberê Camargo, y Tarsila do Amaral.
Si bien la presidenta tiene una iPad y ha aprendido a leer e-books, sigue prefiriendo los libros en papel, que llenan su biblioteca. Fanática de la mitología griega, tiene obras de Homero, Sófocles y Esquilo, entre volúmenes de historia, cine y ficciones. Los lee y relee mientras escucha música clásica, ópera, jazz y los infaltables tangos.
"Tiene una personalidad muy diversificada. Por una parte se ocupa de manera muy determinada, casi obsesiva, de los temas políticos, muy exigente, pero también tiene un interés cultural muy grande", destacó a LNR el asesor presidencial para asuntos internacionales Marco Aurelio García, quien participa de todos los viajes al exterior.
"Es una persona con una enorme curiosidad intelectual, incluso con una cultura sorprendente. Hace poco estuvimos en París visitando una exposición de pintura italiana y hablaba en condición de igualdad con el curador de la muestra", recordó García.

Ricardo Matense

Vereador de Verdade

Ricardo Matense é Vereador no município de Mata de São João, Bahia. Na Câmara Municipal é presidente da Comissão dos Direitos da Criança, do Adolescente e do Jovem e é o relator da Comissão de Legislação, Justiça e Redação Final.

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